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Porque el cielo está al alcance de unos pocos, o eso dicen. Y sí, si pienso en él aparecen imágenes inconexas, retales abstractos e inteligibles en lo que al significado se refiere. Reales para el soñador. Pensamientos; ciudades, tráfico sofocante, aire cargado de vidas ajenas; besos que se dan con rabia, labios tintados de rojo; un cigarro insinuante en tu boca -mejor cuando cae la tarde y el sol se esconde-. Susurros en mi oído que se comportan como una corriente electrica, que viaja por mi anatomía, que se desliza hasta producir cosas inexplicables. Efectos en mí. Porque lo lejano está muy cerca tratándose de tus ojos y el cielo, resulta alcanzable si reflexiono en él como en algo semejante a todo eso -depende de la compañía con la que se siente-.

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miércoles, 2 de abril de 2014

El amor es esa cerveza de "te necesito conmigo".




Supongo que de eso va el amor. De decidirse a empezar la carrera que nunca sabes cuando va a acabar. De tirarte sin saber si habrá algún colchón donde caer o si por el contrario nunca caerás. Intentar saber si el otro quiere ese salto contigo es lo difícil, y lo fácil sería echarse atrás sin más y no arriesgar. Nadie arriesgaría si supiera que iba a perder, y supongo que nadie perdería si no hubiese creído en algo. Supongo que el amor es eso, es tirarte, besar al otro sin que nada más importe, es revolverte por dentro con que solo te roce, es un compás perfecto de música o ese café que te alegra tardes, es esa cerveza de "te necesito conmigo". Es el ahora o nunca que nos marca la vida, el tren que casi dejamos pasar por algo que nos llama más. Es ese momento de duda antes de besarle o de decirle que te estás enamorado de él. Pero supongo que también es el momento del beso, el momento en el que deja de haber mundo para solo existir tú y él, es esa sonrisa que se te escapa de felicidad, es ese vuelco al corazón, es ese momento en el nada importa. Es cuando sabes que aunque salga mal, habrá merecido la pena vivirlo. Es el momento en el que no te arrepientes de nada, ese salto a la nada. Pero supongo que todo empieza como empieza el amor, con una simple mirada y con ese escalofrío de después.

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