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Porque el cielo está al alcance de unos pocos, o eso dicen. Y sí, si pienso en él aparecen imágenes inconexas, retales abstractos e inteligibles en lo que al significado se refiere. Reales para el soñador. Pensamientos; ciudades, tráfico sofocante, aire cargado de vidas ajenas; besos que se dan con rabia, labios tintados de rojo; un cigarro insinuante en tu boca -mejor cuando cae la tarde y el sol se esconde-. Susurros en mi oído que se comportan como una corriente electrica, que viaja por mi anatomía, que se desliza hasta producir cosas inexplicables. Efectos en mí. Porque lo lejano está muy cerca tratándose de tus ojos y el cielo, resulta alcanzable si reflexiono en él como en algo semejante a todo eso -depende de la compañía con la que se siente-.

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lunes, 22 de abril de 2013

Tú dependes de ti.




Cuando te acostumbras a estar con alguien y a tenerlo siempre ahí es difícil separarse de esa persona. Porque ocupa un lugar en ti que le pertenece solo a esa persona. Sin embargo, un día se va, y ya no sabes nada de su vida. Al principio cuesta y ese hueco cada día que pasa se hace más pequeño o va siendo ocupado por otras personas. Y cuando menos te lo esperas se cierra, desaparece, deja de doler y con él desaparecen recuerdos (aunque no todos), canciones, sitios, detalles...todo, y ese día sabes que todo irá bien. Pero al tiempo aparece la persona dueña de esa cicatriz, de golpe, sin avisar y sin invitación y aunque es la misma persona, las cosas no son lo mismo, y puede jamás vuelvan a serlo. El hueco se abre poco a poco tan lento como se cerró y desapareció de tu vida. Ese momento, de volver a abrir algo cerrado, duele el doble que todo lo que hayas pasado. Pero...¿sabes? tú eres la única capaz de decidir si vuelves a abrir la cicatriz y lo más importante, si estas dispuesta a revivir todo lo que se fue con esa cicatriz.